Gestión energética: todo lo que necesitas saber para empezar

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¿Qué es la gestión energética?

La gestión energética es un enfoque proactivo que incluye la planificación, la explotación y las tecnologías adoptadas para optimizar la producción y el consumo de energía con el fin de obtener beneficios medioambientales y económicos.

Desde un punto de vista comercial, doméstico e incluso social, es fundamental minimizar el desperdicio de un recurso tan importante como la energía. Aparte de las evidentes implicaciones financieras de un uso tan frívolo de la energía, que tiene efectos a corto plazo, las consecuencias a largo plazo en términos de daño medioambiental y escasez de recursos pueden resultar demasiado costosas. La gestión energética es una iniciativa que resultará crucial para un futuro mejor y su adopción merece la inversión inicial. La gestión energética KNX es una iniciativa de este tipo que tiene como objetivo un futuro sostenible que beneficie a las organizaciones, a las personas y al planeta.

¿Cuál es la importancia de la gestión energética?

Medioambiental: La actual crisis climática a la que se enfrenta el mundo es un problema de máxima urgencia que debe abordarse. Cada persona puede aportar su granito de arena para construir un futuro sostenible para las generaciones venideras. La dependencia excesiva de la energía procedente de combustibles fósiles y su consumo descontrolado es una de las principales causas de la actual emergencia medioambiental.

La gestión energética es una forma de lograr un cambio significativo en cómo se genera la energía y en la cantidad que se consume. También supone un cambio en la forma de percibir la energía y su conservación. Al promover una mentalidad que fomente las acciones sostenibles, la gestión energética puede servir de herramienta para que las empresas y organizaciones avancen hacia un modelo más sostenible.

Económica: La energía es una necesidad insustituible de la que dependen las empresas y organizaciones, y su consumo supone un coste significativo para las operaciones diarias de una organización. Hasta un 40 % de los costes operativos a lo largo de la vida útil de un edificio se destina a la energía, tal y como se reveló durante la KNX Smart Energy Summit. Gracias a la gestión energética, se puede evitar el consumo excesivo e ineficiente de energía, lo que se traduce en un ahorro significativo cada mes.

Además, reducir la huella de carbono de una organización puede significar que se minimicen las implicaciones económicas derivadas de los impuestos sobre el carbono o de la normativa. También contribuye a promover una imagen ecológica y sostenible de la empresa entre la mayor parte de su público objetivo, lo que ha demostrado ser beneficioso para los resultados financieros.

Reducción de riesgos: cuando disminuye la demanda de energía, también lo hacen los riesgos asociados a ella, como el aumento de los precios, las multas por incumplimiento normativo y la dependencia energética. Al reducir la demanda de energía, es más probable que los precios de la energía se mantengan estables y asequibles. Esto también ayuda a predecir y gestionar con precisión las necesidades energéticas futuras, reduciendo así las incertidumbres.

Además, la gestión energética también incluye la autosuficiencia mediante la adopción de energías renovables dentro de la organización. Esta diversificación de las fuentes de energía también ayuda a mitigar cualquier posible problema que pueda surgir de una escasez de energía. La fiabilidad de la red eléctrica aumenta gracias a ello, al incrementarse también la estabilidad. También podría significar que los costes de generación de energía se pueden reducir mediante el empleo de unidades de generación más eficientes y gracias a la disponibilidad de más fuentes de energía.

¿Cómo funciona la gestión energética?

La gestión energética, en principio, consta de cuatro pasos clave que abarcan todos los aspectos principales de los proyectos más habituales.

  1. Recopilación de los datos de consumo energético: Cualquier proyecto de gestión energética debe contar con un sistema sólido de recopilación de datos de consumo energético que sirva de base para el mismo. Supervisar cuánta energía se consume, dónde y cuándo es lo que sirve de base para el análisis y cualquier esfuerzo de optimización. Por lo tanto, es absolutamente vital que se recopilen los datos correctos. Los contadores de energía son las herramientas que permiten realizar mediciones precisas. En organizaciones e infraestructuras sencillas, los puntos de consumo energético que hay que medir son bastante claros. Sin embargo, los sistemas industriales más complejos, con fuentes de energía y puntos de consumo elaborados, pueden requerir una planificación cuidadosa a la hora de instalar los contadores de energía.
  2. Análisis de los datos recopilados: Una vez recopilados los datos, se analizan para identificar oportunidades de ahorro energético. Los datos recopilados durante un periodo determinado pueden hacerse más claros mediante herramientas de visualización. A continuación, se pueden definir y priorizar las distintas vías de optimización.
  3. Optimización basada en el análisis: La priorización y la implementación de las actividades de optimización del consumo energético pueden variar en función de la organización y sus objetivos. La urgencia, la facilidad de implementación, el coste de implementación, el ahorro, los cambios en las operaciones, el horizonte a corto o largo plazo y muchos otros factores similares pueden influir en qué recomendación de optimización se implementa en primer lugar. Existen numerosas tecnologías disponibles que ofrecen soluciones inteligentes de gestión energética. Desde los sistemas de climatización y automatización de edificios hasta los sistemas de gestión energética doméstica, estas son algunas de las tecnologías y soluciones más comunes que garantizan que las prácticas de gestión energética se adopten de forma generalizada y alcancen un nuevo nivel.
  4. Seguimiento de las mejoras y nuevas optimizaciones: Al igual que ocurre con cualquier medida cuyo objetivo sea optimizar algo, la gestión energética tampoco se detiene tras la implementación de una iniciativa. Se trata de un proceso continuo y deben explorarse nuevas vías de mejora. Incluso la eficiencia y el éxito de las medidas implementadas deben supervisarse y registrarse en relación con los beneficios estimados para futuras referencias. De este modo, el proceso se convierte, en esencia, en un ciclo con el objetivo de la mejora constante.

¿Dónde se puede aplicar la gestión energética?

Generación de energía:

La gestión energética puede aplicarse directamente desde el lado de la oferta de electricidad. Con un mejor control de las unidades de generación de energía y una comprensión de la demanda, se puede minimizar el coste de generar electricidad. La gestión del lado de la demanda para influir en los hábitos de consumo energético también forma parte de las prácticas de gestión energética que pueden emplear los proveedores de energía.

Hogar:

Los beneficios de la gestión energética no se limitan a fines comerciales o institucionales. Cada hogar puede incorporar la gestión energética a sus actividades diarias y contribuir al ahorro energético, la sostenibilidad y la producción de energía renovable. La gestión energética inteligente del hogar puede mejorar la eficiencia energética, pero también permite que cada hogar sea autosuficiente gracias a su propia energía renovable autogenerada.

Las soluciones de gestión energética doméstica (HEMS) son los sistemas perfectos que permiten a los propietarios supervisar y controlar su consumo energético. No solo ayudan a ahorrar energía, sino también a automatizar y gestionar las actividades domésticas que implican el uso de dispositivos que consumen energía. En muchos casos, estos dispositivos proceden de distintos fabricantes y no siguen un protocolo común de comunicación y funcionamiento. Por eso, una unidad central que unifique todos estos dispositivos dispares es fundamental para un mejor control y gestión energética.

Movilidad:

A medida que crece la prevalencia de los coches eléctricos y los consumidores se vuelven más conscientes de su huella de carbono, también lo hace la oportunidad de gestionar las necesidades energéticas de estos vehículos eléctricos. Las estaciones de recarga de vehículos eléctricos utilizan la gestión energética para supervisar y garantizar un uso óptimo de la energía. Incluso los hogares particulares tienen instalados cargadores de vehículos eléctricos para sus coches. Las viviendas que cuentan con el mencionado HEMS utilizan dispositivos inteligentes capaces de automatizar y gestionar el consumo energético. De este modo, la recarga de los vehículos eléctricos puede realizarse de forma más eficiente, sin interferir en el uso de otros dispositivos eléctricos.

Edificios / Infraestructuras:

Más allá de los simples hogares, los edificios también cuentan con sistemas de gestión energética que pueden instalarse para hacerlos más eficientes desde el punto de vista energético. Los sistemas de gestión de edificios (BMS), también conocidos como sistemas de automatización de edificios (BAS), desempeñan un papel importante en el control y la gestión de diversos tipos de equipos eléctricos dentro de un edificio, como la calefacción, la ventilación y el aire acondicionado (HVAC), la iluminación, los sistemas de seguridad y muchos otros.

La gestión energética puede llevarse al siguiente nivel si se consigue que diversos edificios o hogares sean capaces de comunicarse entre sí. Puede tratarse de complejos residenciales, urbanizaciones o incluso grandes fábricas e industrias. Esta infraestructura en red de hogares inteligentes, edificios y otras instalaciones constituye la base de una ciudad inteligente sostenible.

Ciudades inteligentes:

Las ciudades inteligentes del futuro dependen de un flujo fluido de comunicación entre las distintas fuentes de energía, los hogares, los edificios y otras infraestructuras. Gracias a la diversificación de la generación y el almacenamiento de energía, la red eléctrica será más dinámica y eficiente desde el punto de vista energético, lo que permitirá su transformación en una red inteligente. Esto se consigue con la ayuda de las tecnologías de la información, la automatización avanzada y los sistemas de comunicación. Estas tecnologías también se conocen como tecnologías de la información y la comunicación (TIC), y KNX ofrece las interfaces necesarias entre la ciudad del futuro y las infraestructuras de comunicación de la red inteligente.

Para aprovechar al máximo el potencial de una ciudad verdaderamente inteligente, el Internet de las cosas (IoT) también desempeñará un papel importante, ya que permite la recopilación y la comunicación de datos sobre el consumo energético, lo que servirá como uno de los pilares de la gestión energética. Dado que las zonas urbanas son responsables del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero y albergan a más de la mitad de la población, KNX está comprometido con el objetivo de transformar las ciudades del futuro en ciudades más sostenibles.

En resumen: la gestión energética ha llegado para quedarse

La gestión energética cobrará mucha más relevancia en el futuro y se convertirá en una parte importante y necesaria de cómo se genera, se consume y se percibe la energía. La preocupación cada vez mayor y inminente por la crisis climática hace que sea imperativo adoptar un estilo de vida más sostenible y eficiente desde el punto de vista energético. Además, los beneficios económicos de la gestión energética le confieren un atractivo incentivo que hace que la inversión merezca la pena.

Son muchos los ámbitos en los que la gestión energética puede encontrar aplicación. Desde el nivel individual de los hogares inteligentes hasta un nivel más amplio, como el de las ciudades inteligentes, puede propiciar un cambio en la eficiencia energética que tenga un impacto considerable en la conservación de la energía. Aunque presenta algunas barreras iniciales en cuanto a inversión, funcionamiento e instalaciones, los beneficios superan a los costes. Además, KNX ofrece numerosas soluciones destinadas a simplificar y mejorar el nivel de las prácticas de gestión energética en todas sus aplicaciones.

 

Gestión inteligente de la energía con KNX: información para profesionales

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