
Sea justo o no, al integrador de sistemas KNX siempre se le considera el intermediario cuando se trata de fallos. Simon Buddle explica la importancia de recopilar los mensajes de error que puedan aparecer en el bus KNX y describe algunas estrategias para aprovecharlos en tu beneficio.
¿Cómo estáis todos? ¿Ya es hora de guardar la crema solar y los sombreros? Conseguimos que nuestro cachorro se bañara en el mar, y yo pasé mucho tiempo sentado en la piscina infantil. Ha sido, desde cualquier punto de vista, un verano bastante sofocante; algunos incluso dirían que demasiado caluroso. Y, por supuesto, cuando hace calor, puedes apostar lo que quieras a que los teléfonos de los ingenieros de sistemas de control también están al rojo vivo.
He perdido la cuenta del número de llamadas: «El aire acondicionado no funciona», o «El aire acondicionado echa aire sofocante», o «El aire acondicionado no deja de apagarse», etcétera, etcétera. Igual que en los viejos tiempos, cuando me ocupaba de los sistemas audiovisuales: si el cliente pulsaba un botón de la pantalla táctil que tú habías instalado y Sky TV no funcionaba, la culpa era tuya, ¿verdad? ¿Alguna vez llamaron a Rupert Murdoch o al instalador de Sky que dejó el decodificador y salió corriendo en cuanto vio el sistema IRS (Sistema de Recepción Integrado) de 17 cables que tú habías instalado? No, claro que no. Tu pantalla era el punto de contacto para la acción y, por lo tanto, la primera persona en la lista de llamadas.

Desde el punto de vista del cliente, eso no es en absoluto descabellado. No tienen ni idea de la complejidad del software y las interconexiones de cableado que hay entre el hecho de pulsar ese botón y que la imagen aparezca en su televisor. Ni deberían; para eso nos pagan.
Por lo tanto, no es de extrañar que, cuando sale el sol, empecemos a recibir llamadas relacionadas con problemas de aire acondicionado, y este año no ha sido una excepción. Llegados a este punto, me gustaría señalar que me encanta atender esas llamadas, ya que mantener el contacto con los clientes nunca está de más. Sin embargo, también es cierto que, en este caso, yo actúo como intermediario, ya que me conecto al sistema KNX, investigo cuál podría ser el posible problema y lo determino. Una vez identificado, tengo que informar al cliente y al profesional correspondiente para que puedan resolver el problema.

La importancia de los mensajes de error
En este caso, parecería obvio prescindir del intermediario y facilitar la información directamente a la empresa de aire acondicionado. Sin embargo, al consultar el manual de la pantalla táctil del controlador central del sistema de aire acondicionado Mitsubishi AE200, hay páginas y páginas de mensajes de error, y muchas de ellas contienen treinta o más errores por página. Si te encargas del mantenimiento del aire acondicionado, ¿no sería estupendo saber cuál era la avería antes de salir de la oficina?

Pues bien, con KNX, tienes a tu disposición miles de productos, cientos de fabricantes y muchas capas de comunicación diferentes. Y, lo que es más importante, cualquier cosa que se transmita por el bus KNX puede captarse y retransmitirse en tiempo real. Ese es el secreto de nuestro éxito: podemos recoger cualquier mensaje de error que un dispositivo pueda transmitir y reenviarlo por correo electrónico o SMS a la empresa o persona adecuada.
Por supuesto, es importante sentar las bases para ello con el cliente al inicio del proceso de venta, ya que, si bien es cierto que esto forma parte en gran medida del mantenimiento, requiere que se instale el conjunto de productos adecuado para facilitar el procedimiento.

Alarmas y errores
La cuestión más importante que hay que abordar y acordar es: «¿Qué es un fallo?». Por ejemplo, es habitual que el tráfico de datos se interrumpa o se corrompa. Esto no impide que el sistema siga funcionando, pero puede generar un código de error que posteriormente se borraría. La lista de fallos podría ser interminable y es posible que muchos de ellos no sean relevantes. A partir de esta lista, debemos decidir qué constituye una alarma de alto nivel y qué es de baja prioridad. Las alarmas de alto nivel suelen requerir atención inmediata, mientras que las de bajo nivel podrían incluirse en la próxima visita de mantenimiento rutinario.
Una vez que tengamos nuestras listas, podemos ponernos manos a la obra con la generación de informes. Si la alarma se debe, por ejemplo, a filtros sucios, este error pasará de un valor 0 a 1 y se mantendrá así hasta que se limpien los filtros y se reinicie la alarma. Sin embargo, si estamos supervisando un valor de temperatura en el que la alarma puede estar configurada para activarse cuando se supera un umbral, debemos tener en cuenta la frecuencia de los mensajes que se van a enviar. Una vez me equivoqué al configurar una alarma para que activara un mensaje cada diez segundos. Seis correos electrónicos por minuto, 360 por hora o 4.320 durante la noche: ¡me costó mucho vaciar mi bandeja de entrada por la mañana!
Responsabilidad y plazos
Los últimos puntos que hay que acordar son quién es el responsable de cada alarma y en qué plazo se compromete a dar una respuesta. Una vez acordados todos estos elementos, hay que documentarlos y entregar copias a todas las partes.
Conclusión
KNX puede proporcionar fácilmente la solución técnica para facilitar el envío de mensajes de alarma. Basta con añadir un servidor de correo electrónico KNX al bus, acordar las alarmas y las responsabilidades, plasmarlo todo por escrito y habremos aportado un enorme valor añadido al cliente. El valor para nosotros reside en la relación continua con el cliente y el contrato de mantenimiento, pero, más allá de eso, está la tranquilidad de saber que el sistema se comunica directamente con otras empresas en beneficio de los usuarios finales. Aunque no nos consideremos intermediarios, siempre lo somos, y la automatización del proceso puede ofrecer un diagnóstico de averías más preciso y tiempos de respuesta más rápidos.
Simon Buddle, CEng MIET, es consultor de Future Ready Homes, especialista en diseño de sistemas de gestión de edificios (BMS) y de servicios de iluminación y ventilación (ELV).